Un Paseo Con Marcelo | La calma no se fuerza

Hoy, mientras caminaba, pensaba en cómo muchas veces intentamos estar tranquilos a la fuerza. Queremos calmarnos rápido, relajarnos ya, dejar de sentir lo que sentimos… y justo ahí aparece más tensión.


La calma no llega cuando la buscamos con exigencia, sino cuando dejamos de pelear con el momento. Cuando permitimos lo que hay, el cuerpo baja la guardia y el sistema nervioso empieza a autorregularse de forma natural.


En consulta lo veo constantemente: personas que llegan intentando “hacerlo bien”, incluso al relajarse. Y cuando sueltan ese esfuerzo —tras un ajuste, una respiración o simplemente unos minutos de silencio— la calma aparece sola. No porque se haya provocado, sino porque se ha permitido.


🔹 Ajustes quiroprácticos para liberar la tensión del esfuerzo constante
🔹 Reconexión con la calma natural del cuerpo
🔹 Primera visita completa en nuestro centro en Madrid

¿Y si hoy dejas de intentar estar en calma… y simplemente te permites estar como estás? Tal vez ahí empiece a aparecer.