Cuando el cuerpo despierta

Empezar un proceso de cuidado profundo no siempre se siente como esperábamos.

Muchos llegan buscando alivio, y lo encuentran. Pero otros, al poco de comenzar a ajustarse, notan cosas nuevas: molestias distintas, sensaciones raras, energía distinta. Y lo primero que surge es la duda:

¿Esto es normal? ¿Estoy empeorando?

Y la respuesta, en muchísimos casos, es no.

No estás empeorando. Estás despertando.

Cuando eliges un camino que no se queda en tapar síntomas, sino que va a la causa,

el cuerpo empieza a moverse desde dentro.

Y eso —como todo lo vivo— se nota. A veces como ligereza. A veces como molestias nuevas. A veces como una mezcla de ambas cosas.

Pero todas tienen algo en común:

son señales de que algo está cambiando.

Igual que cuando mueves una caja olvidada y sale polvo. O cuando haces limpieza profunda y aparecen cosas que ya ni recordabas.

Tu cuerpo, que llevaba tiempo funcionando en automático, empieza a reorganizarse. A reparar. A adaptarse.

¿Y cómo se nota eso?

  • A veces con más energía.
  • A veces con una molestia que cambia de lugar.
  • A veces con más soltura.
  • A veces con una sensación extraña pero pasajera.

Todo eso es parte del proceso. Parte del desbloqueo. Parte de las capas de cebolla que el cuerpo va soltando.

La clave está en cómo lo vives.

Si lo haces con curiosidad, en lugar de juicio, puedes acompañar el cambio sin miedo. Y si lo haces con apoyo, mucho mejor.

Porque no estás solo. En consulta te acompañamos en cada paso.

Ajustamos el cuidado según lo que necesites, para que siempre te sientas sostenido y escuchado.

Así que si has notado sensaciones nuevas desde que empezaste a cuidarte, pregúntate:

¿Y si esto fuera mi cuerpo despertando?

Y simplemente… dale espacio.