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Marcelo Centro Quiropráctico Madrid
Vamos a cuidarnos también en Navidad

Las Navidades son fechas especiales que rompen nuestras rutinas y buenos hábitos de cuidado y que suelen venir acompañadas de mucho estrés tanto para nuestro cuerpo, como para nuestra mente y nuestras emociones.

Son fechas de excesos con las comidas y las bebibas: hacemos comidas copiosas a las que no estamos acostumbrados, bebemos más alcohol y bebidas gaseosas y azucaradas que de costumbre, comemos dulces y turrones muchas veces por compromiso, nos vamos de fiesta o trasnochamos y dormimos menos y peor… todo esto supone un enorme estrés químico y físico para nuestro cuerpo y nuestro sistema nervioso, que tiene que adaptarse a todos estos cambios repentinos para reestablecer el equilibrio natural de nuestro cuerpo.

Las Navidades son también una época en la que es probable que nos suba el nivel de estrés mental o emocional como consecuencia de la emotividad de estas fechas tan señaladas: son momentos de reencuentros familiares con seres queridos y no tan queridos, fechas en las que se echa de menos a los que ya no están, situaciones de compromisos familiares y sociales que pueden estresarnos, los preparativos de las cenas y comidas, las compras de los regalos y el desembolso económico que no siempre nos podemos permitir…

En pocos días nos desequilibramos física, química, mental y emocionalmente, por lo que se hace muy necesario ayudar a nuestro cuerpo a restablecer el equilibro mediante los ajustes regulares.

Además de los ajustes quiroprácticos, te dejamos unas recomendaciones para no estresarnos tanto en estas fechas:

  • Si echamos de menos a alguien que ya no está, en lugar de estar tristes y melancólicos, podemos hacerle un homenaje, podemos celebrar la vida de la persona que falta disfrutando de nuestro tiempo y sintiéndola siempre presente en nuestro corazón.
  • Si estamos cansados de cumplir con los mandatos y compromisos familiares, podemos romper con las antiguas tradiciones y hacer algo totalmente distinto que realmente nos apetezca hacer, comprendiendo que nuestra felicidad depende únicamente de nosotros/as.
  • Seamos amables con nosotros/as mismos/as a la hora de hacer balance del año que termina, comprender que hemos hecho las cosas lo mejor que hemos sabido, y elaborar una lista de propósitos para el año que comienza que sea realista y que sepamos que vamos a poder cumplir. Vamos a ponérnoslo fácil.
  • Gestiona bien tus compras y regalos de Navidad para que el dinero no sea un motivo de estrés, y recuerda que los mejores regalos no vienen de la cartera sino del corazón.
  • Haz el propósito de disfrutar de las celebraciones en familia sin entrar en conflico por esos temas que más te alteran, o con aquellas personas que menos soportas… ¡que nada ni nadie altere tu tranquilidad!
  • Y, en la medida de lo posible, evita los excesos desmesurados que sabes que no te sientan bien.

¡Tu cerebro y tu cuerpo te lo agradecerán!

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