Testimonio Quiropráctico: Amaia, bebé de Beatriz

Cuando nació Amaia el 20 de octubre, pensé en acercarme a que la trataras, pero me daba un miedo tremendo. Te había visto trabajar con bebés varias veces, pero no es lo mismo los bebés del prójimo que el mío, así que lo fui dejando pasar.

Hace un mes, Amaia dejó de mamar del pecho izquierdo y empezaba a llorar cuando la colocaba en la posición de cuna. Primero pensé que no tenía más hambre, que si sería que olía diferente, o que sabía “raro” y me estrujé el coco. La matrona me sugirió que la pusiera al pecho en otra posición diferente y ¡voilá! colocándola en el pecho izquierdo como si estuviera en el derecho, si quería mamar. Me di cuenta  que giraba menos la cabeza hacia la derecha que hacia la izquierda, y empecé a pensar que quizás le dolía el cuello al girarse para mamar también me di cuenta que la movilidad del brazo derecho era inferior a la del izquierdo.

La pediatra me remitió al traumatólogo no muy convencido. Yo tampoco tenía mucha confianza en que el traumatólogo diese importancia a una pequeña diferencia de movilidad entre los dos brazos y que lo relacionase con el hecho de no mamar del pecho izquierdo, así que le comenté a mi marido que nos acercáramos a verte… ¡ni te imaginas el sermón … que la niña era muy pequeña, que porqué siempre tengo que ir contracorriente y no ir al médico como todo el mundo… Incluso se lo comenté a una amiga fisioterapeuta y me mostró su más absoluta desconfianza.

Pero como yo te había visto tratar a bebés y estaba convencida que mal no le iba a hacer, me acerqué el lunes. ¡Y me sorprendiste que dieras con lo que le pasaba sin decirte nada!

Te cuento todo este rollo porque si yo fuera tú, me gustaría que me lo contaran; me gustaría que, aún sabiendo que la quiropráctica funciona, los demás también estuvieran satisfechos con los resultados.

Ahora está bastante mejor, ¡me ha cogido el pecho izquierdo en la posición de cuna!

Muchas gracias

 

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