Quiropráctica día a día: un cuerpo sano se resiste a la enfermedad.

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Todos los hallazgos y pruebas certificadas evidencian que los niños vacunados tienen de dos a cinco veces más enfermedades, padecimientos y alergias, que los niños no vacunados.

Las entidades estrechamente relacionadas a la industria farmacéutica operan con ánimos de lucro y no quieren, bajo ninguna circunstancia, comparar la salud de los niños vacunados con la de los no vacunados, ni tampoco estudiar el caso de manera objetiva, por el riesgo de perder su “caballo de batalla” comercial, la “vacunamanía” (manía por la vacunación). Una vacuna dañina en etapa de crecimiento, y sus efectos adversos, representan clientes de por vida para los laboratorios y sus nuevos fármacos pero además, responden a políticas de despoblación.

El exceso de antibióticos acaba matando también nuestras defensas, con lo cual estamos más expuestos a las enfermedades.

Hay muchas personas que detrás de un resfriado pillan otro, no terminan con una infección y comienzan con otra… El problema es que al final las bacterias y virus se vuelven inmunes o muy resistentes a los antibióticos y hay que ir cambiando de antibiótico o aumentar la dosis. Ello conlleva un ataque a nuestra flora intestinal. A menos flora intestinal más debilitamos nuestro sistema inmunológico y ahí entramos en una rueda de donde cuesta mucho salir.

La medicina normal u oficial (alopática) ha avanzado muchísimo en lo que respecta a urgencias. Un ataque al corazón, un accidente de tráfico, una infección grave, etc. son un ejemplo de cosas muy graves en los que esta medicina nos ayuda a salir del apuro. Diríamos que para los síntomas agudos el resultado es, en general, muy bueno. Lo curioso es que cada vez hay más personas con síntomas o enfermedades crónicas. Cada vez hay más asmáticos, diabéticos, artríticos, alérgicos… Las personas viven más años pero llenas de achaques.

Lo que hemos de hacer además de tomar medicamentos o no, es cuidar nuestro organismo ya que de ello depende que esos microbios puedan reproducirse con más o menos facilidad.

¿Qué podemos hacer por nuestras defensas?

  • Mejorar nuestra dieta: beber más agua, tomar más frutas y verduras, tratar de eliminar los alimentos refinados y llenos de aditivos químicos, tomar más legumbres y proteínas vegetales, eliminar el tabaco, tener un orden en la frecuencia de las comidas, etc.
  • Practicar más deporte: nuestro cuerpo se oxigena más y favorecemos la eliminación de toxinas.
  • Cuidar nuestros niveles de hierro: es muy curioso que las personas bajas de hierro suelan tener más tendencia a infecciones y les cuesta más salir adelante. Deben vigilar especialmente aquellas mujeres cuya menstruación o periodo es muy abundante o les dura mucho.
  • Vigilar el exceso de lácteos: hay en día estamos cambiando la fruta por el yogur. Un yogur nos puede venir bien pero si eso supone que eliminamos la fruta la verdad es que salimos perdiendo. Ante el bombardeo médico todo el mundo ha aumentado el consumo de leche, queso, yogur y alimentos enriquecidos con calcio. En cambio ahora tomamos menos fruta, menos verduras, menos legumbres y frutos secos.
    Quizá seamos ahora más altos pero dudo que seamos más sanos. Antes en una clase de niños como máximo había un alérgico, un obeso (el típico gordito de la clase) ahora el tanto por cien de asmáticos, alérgicos, obesos, diabéticos, etc. es increíble.
    Intentemos pues que nuestra dieta sea lo más variada posible.
  • Cuidemos nuestro nivel de estrés: la verdad es que es todos estamos dentro de una espiral de prisas, anhelos, obsesiones, problemas, etc. de la que es difícil salir. Es muy importante ver las prioridades reales de nuestra vida y tratar de eliminar o solucionar aquellas que nos consumen más energía y dolores de cabeza. Si no podemos cambiar una situación quizá si podemos tratar de cambiar el enfoque.
  • Busquemos antibióticos naturales: para la mayoría de casos banales siempre podemos preguntar a nuestro médico si nos puede aconsejar en lugar de un antibiótico cualquier otro de los muchos regalos que la naturaleza nos ha ofrecido.
  • Respetemos a nuestro cuerpo: cuando tenemos un proceso gripal no se trata, como dice la publicidad, de tomar una capsulita y continuar como si no pasara nada. En el peor de los casos, si no podemos quedarnos en casa varios días intentaremos potenciar nuestras defensas con algún remedio que no corte los síntomas. Comeremos más suavecito (lo ideal serían zumos o caldos, según tengamos frío o calor) y descansaremos lo más posible.

Estamos rodeados constantemente de bacterias y virus. Sin embargo. Los microbios son oportunidades y sólo se aprovechan de nosotros cuando estamos bajos de defensas y vulnerables.

Coger un resfriado o una gripe no depende de las bacterias y de los microbios de nuestro entorno, sino de la fortaleza de nuestro sistema inmunológico, y su capacidad para adaptarse a los cambios. Puede mantener su sistema inmunológico fuerte comiendo bien, descansando, recibiendo ajustes quiroprácticos regulares y evitando los medicamentos y antibióticos innecesarios.

La quiropráctica no trata síntomas ni enfermedades sin embargo muchas de estas desaparecen durante el cuidado quiropráctico al tener un cuerpo funcionando correctamente.

La quiropráctica es sinónimo de salud y bienestar.

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