Por Marta G. Rodulfo

Trabajas con un ordenador portátil. Se nota por estos desajustes que tienes en la pelvis, cervicales…». Sólo habían pasado unos minutos desde que entré en la consulta cuando una de las enfermeras me diagnosticó mis problemas corporales. Esto es lo primero que le harán cuando acuda a un especialista en quiropráctica. Una fotografía digital y con un sofisticado y rapidísimo sistema de diagnóstico por ordenador le dirán qué puntos conflictivos molestan a su salud. El estrés, el sedentarismo y las preocupaciones diarias nos sumergen en un laberinto de problemas físicos que arrastramos hasta que caemos enfermos.

La quiropráctica es una ciencia alternativa para el cuidado de la salud que dedica sus estudios al profundo análisis de la columna vertebral, el eje de nuestra salud. Su planteamiento tiene mucho sentido común. Marcelo Ruiz, un experto quiropráctico, lo explica: «El sistema nervioso está formado por el cerebro, la médula espinal y los nervios, que son como líneas telefónicas que permiten esta comunicación y salen hacia el resto del cuerpo a través de las vértebras (los 24 huesos de la columna). Si el sistema nervioso pierde el control del cuerpo, nada funciona correctamente». «El corazón, los pulmones, el hígado, el páncreas, el intestino… todos estos órganos funcionan porque hay un sistema nervioso que controla su funcionamiento.Si una vértebra se desencaja irrita el nervio que pasa a través de ella e interfiere en la comunicación entre cerebro y el resto del cuerpo, alterando así su funcionamiento. Esto se llama subluxación. Nosotros reparamos estos desajustes restableciendo la integridad del sistema nervioso», añade.

Acudimos al médico cuando el cuerpo empieza a fallar y lo primero que notamos es un síntoma, la voz de alarma que nos indica que algo va mal. La quiropráctica nos explica que el síntoma no es el primer paso que nos avisa que tenemos un problema, sino el último. «El síntoma no es el enemigo a combatir», explica Hernán Novarini, otro especialista, «sino que es el último escalón de un proceso que comenzó antes. Cuando te empieza a doler una muela no es el comienzo, ya estaba mal algo antes. Nosotros examinamos cada punto de la columna vertebral, detectando dónde están esas subluxaciones vertebrales. Cuando las ponemos en su sitio el cuerpo empieza a cambiar positivamente». «Cuando tenemos un síntoma lo tapamos con pastillas, pero con eso no estamos tratando la causa del problema, porque tarde o temprano el cuerpo vuelve a deteriorarse. Nosotros trabajamos sobre la causa, mucho antes de que los síntomas aparezcan», añade Marcelo Ruíz.

El tratamiento es sencillo y nada doloroso. Para ello se utiliza un integrador, un aparato metálico que se sitúa en los puntos bloqueados y, en cuestión de segundos, se libera la irritación del nervio pinzado. ¿Sus efectos? Algunas personas lo notan desde la primera sesión y quien acude al quiropráctico casi siempre se lo recomienda a todo el mundo.

Isabel es una paciente que lleva casi una década enganchada a la quiropráctica. «Siempre he tenido problemas cervicales, estaba molesta y me mareaba a menudo. Después de los primeros ajustes me notaba más activa, más ágil y desde hace años ya no me acuerdo de los dolores. Ahora, voy a menudo para estar siempre bien».

Dolores de cabeza, depresión, artritis, lumbago, insomnio, hernias discales…. Son muchos los motivos por los que se acude a esta ciencia alternativa y todos salen encantados con los resultados.Uno de los primeros efectos que se nota es el cambio de humor.«El ánimo cambia mucho. Si una vértebra está mal posicionada, nuestro carácter se irrita», explica Novarini.

Joseph Hamlin es un quiropráctico que trabaja en Madrid desde hace cuatro años. Su clínica está siempre llena. «Es casi una filosofía de vida. Nosotros lo llamamos medicina física. El cuerpo humano es una máquina casi perfecta y hay que cuidarla para que siga así. Nosotros nos encargamos de que todos los fusibles estén bien alineados», señala.

La quiropráctica parte de un enfoque diferente de mirar la salud.Es cada día más conocida en nuestro país y en prácticamente todas las ciudades ya podemos encontrar un quiropráctico. De momento no existe una licenciatura en España, aunque están en marcha diferentes proyectos para que esto sea posible en poco tiempo.La Asociación Española de Quiropráctica, con sede en Madrid, registra a todos los especialistas y recomienda que se la consulte para determinar el profesional al que vamos a acudir. Los milagros no existen y es cierto que no por estar siempre bien ajustados vamos a evitar caer enfermos de vez en cuando, pero nuestro cuerpo se va a encontrar más fuerte. Novarini lo explica así: «Todos nacemos con un potencial genético y por encima de ese nadie va a funcionar, pero por debajo no deberíamos hacerlo. Nuestro objetivo es que el cuerpo se encuentre en su máximo nivel posible».