Infancia

Mi madre, filipina de nacimiento, era una joven muy enamoradiza. Cada vez que le alcanzaban las flechas de Cupido, mi abuelo se echaba a temblar y, para vivir más tranquilo, decidía cambiar de país. Por esa razón la juventud de mi madre transcurrió aquellos años entre Filipinas, España y Chile.

En uno de esos frecuentes cambios de domicilio, mi madre conoció en Chile a mi padre. Mi padre, que era abogado, se enamoró perdidamente de ella y, como conocía la estrategia habitual de mi abuelo, no se le ocurrió otra idea mejor que raptar a mi madre, que, para complicar más las cosas, era menor de edad. No sé cómo lo hizo, pero convenció a un sacerdote para que les casara.

Un año después, estamos en 1964, nací yo, exactamente, el 1 de septiembre, el mismo día que mi padre. Mi madre quiso que yo fuera un regalo de cumpleaños para mi padre, así que aquel día se pasó unas cuantas horas dando botes en un autobús por las calles de Santiago de Chile para animarme a venir al mundo. La estrategia funcionó y nací bastante cabreado y con fórceps. Por desgracia, mis padres no conocían la quiropráctica.

Al año siguiente nos fuimos todos a Filipinas, a casa de mis abuelos y mi padre se tomó un año sabático.

Poco después regresamos a Chile y, como relacionarme con otros congéneres parecía no entrar en mis planes, me hice amigo de la mayoría de los perros y los gatos de mi nuevo barrio. Sobre todo de los perros.

 

España

Mis primeros dos colegios

A los 5 años decidimos instalarnos en España, el país de mi padre. Mis progenitores se propusieron que entrara en los Agustinos, pero sus esfuerzos fueron inútiles. El Pilar, tampoco pareció muy interesado. Algunos especialistas les dijeron a mis padres que yo era un poco retrasado y me enviaron a un colegio donde mis compañeros eran un poco brutos. Un día le insulté a Antonio Nogueras. Le llamé “Antonio Nogueras, culo de madera” y eso le enfureció, claro. El muy bestia me agarró y me estampó contra una pared. Me abrió literalmente la cabeza y mis padres decidieron cambiarme de colegio.

Llegó el turno del colegio Neil Armstrong. Por cierto que el muy animal de Antonio Nogueras había también quemado su casa. Curioso elemento. Y era feo de cojones.

En el colegio Neil Armstrong hago buenos amigos. Nos dedicamos a alimentar a todos los perros del barrio con los bonys, bucaneros y panteras rosas que había en mi nevera. Durante aquellos años vivía con mis tíos abuelos. Mi padre vivía en Denia por causas de trabajo, y mi madre, con su madre y mis dos hermanos internos.

Cada vez que mis tíos abuelos salían de viaje, se encontraban al volver con que había comprado patos, pollitos, gatos…. Bajo ningún concepto querían animales en casa así, que no tengo más remedio que regalarlos. Eso sí, cuando se volvían a ir de viaje, volvía a comprar más animales. Los patos costaban 5 pesetas en la puerta del metro. Los gatos, 100 pesetas.

 

Maristas

Finalmente mi padre encontró trabajo en Madrid y nos fuimos todos a vivir con mis padres.

Mi madre quería que yo estudiara en los Maristas. Me hicieron las entrevistas oportunas y me aceptaron, aunque debía repetir curso porque mi nivel era muy bajo para ese colegio.

De nuevo tuvieron que venir profesores particulares para ver si me subían el nivel. Al final me aceptaron y entré en sexto de EGB.

Me pasé el primer año estudiando como un loco. No tenía amigos, sólo me dedicaba a estudiar, y además no podía hacer clase de gimnasia, mi clase favorita, porque tenía un problema en la pierna y no me dejaban casi ni moverme

Recuerdo que tenía mucho miedo a poder ganarme la vida. Con esto de que en los colegios siempre me decían que mi nivel era muy bajo, tenía complejo de tonto y no veía que sirviera para nada. Quería ser médico pero las ciencias se me daban fatal. Pensé en ser psicólogo pero el director del colegio me dijo un día que los psicólogos se morían de hambre. Decidí entonces que iba ser cura. Pensaba que debería ser lo más parecido a ser medico o psicólogo. Ayudaré a la gente y además ya no me tendría que preocupar por tener que sobrevivir. Los curas me darían de comer.

En séptimo curso mi pierna ya estaba curada y pude volver a jugar. Entonces empecé a hacer amigos y empecé a pasarlo muy bien. Fiestas, guateques, pista de patinaje del Real Madrid, skate, chicas…  Me pasaba todo el día enamorándome, así que veo que lo de cura no va a cuadrar… Decidí entonces que iba a ser abogado, como mi padre.

 

Jesuitas

¿Dónde estudiar derecho mejor que con los Jesuitas? Estrategia. Dejo los Maristas, me meto en los Jesuitas y de ahí el salto a Icade, donde creo que será mas fácil.

Estuve unos 4 meses llamando a los Jesuitas para que me entrevistaran y me dejaran entrar en el colegio. Finalmente parece que les hice gracia y el rector, Eduardo Baselga, se dignó a entrevistarme. Le caí bien y me aceptaron.

El nivel de estudios de los Jesuitas era brutal. Socialmente lo pasé de cine, hice muy buenos amigos, pero académicamente resultó fatal. Terminé harto del colegio y decidí mandarlo todo al cuerno e irme a vivir a USA.

Desde los 13 solía ir los veranos a USA a aprender Inglés y las americanas me encantaban, así que USA empezó a tirarme ya desde pequeñito.

 

USA

Con 17 años me mandaron a un pueblecito cerca de Chicago. USA estaba muy bien para pasar los veranos pero pasar un año entero era harina de otro costal… Buff, qué duro era no ser independiente. Allí si no tienes coche, te tienes que quedar en casa y depender de los padres de tus amigos para que te lleven a cualquier sitio. Acostumbrado a moverme en Madrid en metro y autobús esto se me hizo muy duro…

Decido quedarme en USA a estudiar e ingreso en la universidad del pueblecito, Rockford College. El primer año se me dio bastante mal y además estaba muy mal de dinero. Alguien me dijo, oye, si ingresaba en el ejército te pagarían un sueldo y ademas gran parte de la carrera. Me pareció un buen plan. Me enrrolé en la fuerza aérea de los Estados Unidos de América.

Al no ser tener nacionalidad estadounidense no me podían ofrecer un trabajo de mucha responsabilidad, así que me convertí en el jardinero y frutero de la base militar.

Es alucinante lo que podemos llegar a hacer cuando somos jóvenes y tenemos ganas. Trabajaba de 5 de la mañana a 2 de la tarde. Comía, dormía siesta y por la tarde me iba a la universidad. Incluso, los fines de semana tocaba en un bar con un grupo de música. Así transcurrieron los siguientes 4 años.

Viendo la tele un día, vi un reportaje de un tio muy listo que estaba vendiendo su programa para enseñar a estudiar y memorizar. Compré el programa, me costó 40 dólares. Y me cambió la vida. Lo que antes memorizaba en una hora ahora lo lograba en sólo 10 minutos. Empecé a sacar sobresaliente en casi todas mis asignaturas

Terminé mi contrato con el ejército y me puse a estudiar empresariales en una universidad muy bonita, SMU. No tenía ni idea de universidades pero esta me parecía preciosa y tuve claro que quería estudiar allí. Era carisima y además no me aceptaban muchas asignaturas de la universidad del ejército, pero me dio igual. MI padre, entre becas y préstamos, se las arregló para pagar la matrícula.

Lo pasé muy, muy bien. Éramos unos 2.000 estudiantes, de ellos, 1.000 eran extranjeros venidos de todo el mundo. Allí estaba en mi salsa. Fue sin duda el mejor año de mi vida. Lo pasé tan bien que no reparé ni un momento en que lo mío no eran los negocios

Antes de terminar la carrera ya había firmado un contrato con una multinacional, United Technologies Carrier. Me pagaban de cine y me pasé 3 años viajando por Sudamerica, Centroamérica y Europa vendiendo aire acondicionado. En realidad, más que vendiendo, tratando de vender… Qué poco me atrae el mundo de los negocios…

Al año de estar con Carrier me dan la oportunidad de hacer unas prácticas en España o en Brasil. Recuerdo que en España vivía una niña que me gustaba desde los 12 años. Iciar, una vasca preciosa. Brasil me apetecía un montón pero Iciar…… Vamos, que me vine un año a España y me casé con Iciar

Poco después decidimos regresar de nuevo a USA y nos quedamos a vivir en Syracuse. Es una ciudad en Nueva York donde nieva 6 meses al año…. y vaya si nieva… A las 4 de la tarde ya es de noche…

Al cabo de un año me entró una depresión de caballo. Odiaba el mundo de la empresa. No había por dónde cogerlo y lo peor era que no veía salida por ningún lado.

Recurrí a una psicóloga que no me ayudó en nada y que además tenía un enorme interés en drogarme. Las sesiones duraron 2 meses y cada vez me encontraba peor. Entonces se me cruzó por la vida una hipnotista y tras una sesión de hipnósis me vi fuera del hoyo.

De pequeño había tomado un curso de control mental donde me enseñaron una técnica que te permitía encontrar respuestas a tus problemas entrando en tus sueños. Un día busqué una respuesta en mis sueños y mi sueño me dijo que me hiciera quiropráctico. Qué buena idea, pensé.

Busqué información sobre quiropráctica y miré posibles universidades. Una de ellas estaba en Atlanta. Curiosamente al día siguiente mi jefe me pidió que me fuera a Atlanta a realizar unas gestiones para la compañía. Pensé que era una señal y un mes después dejé el mundo de la empresa y entré en la facultad de Quiropráctica de Atlanta.

 

Otra vez España

Cuando terminé mi doctorado en Quiropráctica, Iciar y yo volvimos a España. Mi primera consulta la monté en casa. Al poco tiempo alquilé un apartamento en la calle Fuencarral 101 de Madrid. Un año después, me mudé a otro mas grande en la calle Cardenal Cisneros. Entonces la suerte llamó a mi puerta. Telemadrid me grabó un reportaje después de emitirlo en televisión vino a mi consulta una avalancha de personas que querían saber que era eso de la Quiropráctica. Al año nos trasladamos a un local mas grande, en la calle Luchana, donde estamos ahora.

 

5 intereses

Espiritual

Me encanta la belleza y el orden. Me relajan.
Mi propósito de vida: Ser feliz.
Vivir el presente sin expectativas, disfrutando del proceso y ayudando a las personas que vengan a mi a tener vidas mas plenas, a vivir mas ligeros de equipaje, con buen humor e integrando mejor las experiencias de sus vidas.
Me atrae mucho el crecimiento personal y espiritual. Sigo la escuela de Gerardo Schmedling.
Me atrae la meditacion del work de Byron Katie y la de ISHA

Físico

Me encantan las actividades al aire libre. La bici, los patines, el esquí.
Me encanta comer comida rica. La cocina vasca, la italiana, la thailandesa, la india, la vegetariana, la japonesa

Mental

Aprender cosas prácticas en temas de salud sobre todo física, mental y espiritual que pueda compartir con mis amigos
Me relaja mucho el cine, las comedias románticas, las películas con finales felices.
No tengo televisión ni leo los periódicos. Si ocurre algo suficientemente importante pienso que ya me enteraré por otro lado

Social

Me gustan las relaciones íntimas y prefiero las reuniones con pocas personas.
Me gusta tomar cursos de temas prácticos y relacionarme con personas con las que comparto intereses comunes

Profesional

Mi trabajo me gusta porque es una profesión muy agradecida porque las personas responden muy rápido al cuidado quiropráctico.
Además me da la oportunidad de viajar y ajustar en cualquier parte del mundo.
Siento que aporto algo muy bonito, práctico y necesario para la sociedad y me siento útil.
Además de ajustar me encanta compartir y enseñar las cosas prácticas que aprendo.